Bautismo

BAUTISMO

El Bautismo perdona el pecado original, todos los pecados personales y todas las penas debidas al pecado; hace participar de la vida divina trinitaria mediante la gracia santificante, la gracia de la justificación que incorpora a Cristo y a su Iglesia; hace participar del sacerdocio de Cristo y constituye el fundamento de la comunión con los demás cristianos; otorga las virtudes teologales y los dones del Espíritu Santo. El bautizado pertenece para siempre a Cristo: en efecto, queda marcado con el sello indeleble de Cristo.

No hay nada más grande que ser Iglesia. Por eso, no hay día más grande que aquél en el que empezamos a ser Iglesia, hijos de Dios en el Hijo, miembros de su cuerpo místico y herederos de la vida divina. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo vienen ese día y establecen su morada en nuestra alma; ¡no hay ni puede haber nada más importante!

NIÑOS PEQUEÑOS

Los padres son quienes presentan al niño que va a ser bautizado y se comprometen a educarlo en la fe. Para prepararse ante un acontecimiento tan importante, deben realizar un cursillo prebautismal, que consta de dos encuentros: uno con un matrimonio joven y otro con un sacerdote.

Los padrinos tienen la importante misión de ayudar a los padres, y eventualmente suplirlos, en la educación cristiana del niño. Por eso, es necesario que estén confirmados, sean mayores de 16 años y lleven una vida congruente con la fe. En la medida de lo posible, participarán también en el cursillo prebautismal.

Para solicitar el Bautismo de un niño, es necesario presentar en el despacho parroquial:

  • La solicitud de bautismo rellena y firmada por los padres o tutores
  • La partida de nacimiento del niño o fotocopia del libro de familia

NIÑOS EN EDAD ESCOLAR

Los niños que quieran recibir el Bautismo y tengan ya la edad en que normalmente se recibe la catequesis de Primera Comunión o de Confirmación, reciben la catequesis junto con los otros niños de su edad para facilitarles su inserción en la comunidad parroquial.

Los padrinos tienen la importante misión de ayudar a los padres, y eventualmente suplirlos, en la educación cristiana del niño. Por eso, es necesario que estén confirmados, sean mayores de 16 años y lleven una vida congruente con la fe.

Para solicitar el bautismo de un niño, es necesario presentar en el despacho parroquial:

  • Solicitud rellena y firmada por los padres o tutores
  • Partida de nacimiento del niño o fotocopia del libro de familia

ADULTOS

Los mayores de 14 años deben recibir primero la catequesis adecuada a su edad y condición a través de un itinerario de iniciación cristiana, que los llevará, una vez preparados, a recibir conjuntamente los sacramentos del Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía.

Para ello, deben solicitarlo abriendo un expediente en el despacho parroquial.

«Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo»

Mateo 28, 19-20

«El primer sacramento de la iniciación recibe, ante todo, el nombre de Bautismo, en razón del rito central con el cual se celebra: bautizar significa “sumergir” en el agua; quien recibe el Bautismo es sumergido en la muerte de Cristo y resucita con Él “como nueva criatura” (2Co 5, 17). Se llama también “Baño de regeneración y renovación en el Espiritu Santo” (Tt 3, 5), e “Iluminación”, porque el bautizado se convierte en “Hijo de la la Luz” (Ef 5 ,8)». bienes del Señor (cf. Lc 16, 1, 3)».

Catecismo de la Iglesia Católica, 1214-1216

«El primer sacramento de la iniciación recibe, ante todo, el nombre de Bautismo, en razón del rito central con el cual se celebra: bautizar significa “sumergir” en el agua; quien recibe el Bautismo es sumergido en la muerte de Cristo y resucita con Él “como nueva criatura” (2Co 5, 17). Se llama también “Baño de regeneración y renovación en el Espiritu Santo” (Tt 3, 5), e “Iluminación”, porque el bautizado se convierte en “Hijo de la la Luz” (Ef 5 ,8)». bienes del Señor (cf. Lc 16, 1, 3)».

Catecismo de la Iglesia Católica, 1214-1216

«Los padres tienen obligación de hacer que los hijos sean bautizados en las primeras semanas; cuanto antes después del nacimiento, e incluso antes de él acudan al párroco para pedir el sacramento para su hijo y prepararse debidamente».

Código de Derecho Canónico, c. 867 §1