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Homilía: 5º Domingo de Cuaresma (ciclo C)

¿Qué es lo que más deseas en tu vida? ¿Cuál es tu mayor aspiración? ¿Qué es lo que más te gusta, lo que más te importa? Si se lo preguntásemos a san Pablo, nos respondería lo que nos ha dicho en la segunda lectura de hoy: “Todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo”. Es una frase muy fuerte y muy clara. Y la complementa diciendo que la vida cristiana es como una carrera cuya meta es Cristo. Y nosotros, ¿vivimos así…?

Si tenemos este interés, entonces podremos acoger en nuestro corazón el perdón y la salvación que Jesús quiere darnos lleno de misericordia. Esta misericordia la vemos el Evangelio de hoy, en el que Jesús nos enseña a distinguir entre el pecado y el pecador. El pecado es malo, injusto, produce daño a los demás como a nosotros mismos, ofende a Dios y nos separa de Él, tiene unas consecuencias terribles aunque a veces no las veamos. El pecado hay que condenarlo siempre. En cambio, el pecador es una persona a la que Jesús ama infinitamente, por la que ha derramado toda su sangre y ha muerto en la cruz. Por eso, Él siempre lo mira con misericordia, con amor, con paciencia, dándole otra oportunidad para que pueda arrepentirse y pedirle perdón. Al pecador hay que amarlo. ¡Pero es que el pecador eres tú y soy yo! Por tanto, acojamos el perdón de Dios, especialmente en el Sacramento de la Penitencia. Y después, imitemos la divina misericordia con los demás no juzgando, no poniendo etiquetas, no descartando, sino diferenciando entre el pecado y el pecador.

Estamos ya cerca de la Semana Santa, la semana más importante del año litúrgico. Y tenemos que intentar vivirla poniendo a Cristo en el centro. Vamos a tener el gran regalo de vivir verdaderamente la pasión, la muerte y la resurrección de Jesús porque la Iglesia nos lo va a hacer presente a través de la Liturgia. Ojalá esta Semana Santa podamos dar al Señor la alegría de que acogemos su perdón y su salvación de verdad. Y de que cambiamos nuestra vida para ser misericordiosos con los demás.

Que María nos ayude a aprovechar bien esta última semana y así vamos una semana santa llena de Dios.