MISTERIOS LUMINOSOS DEL SANTO ROSARIO

Jueves

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TEXTO

V. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.
R. Amén.

V. Dios mío, ven en mi auxilio:
R. Señor date prisa en socorrerme

V. Gloria al Padre, gloria al Hijo y gloria al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primer misterio:
El Bautismo en el Jordán

«Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; y en esto se rasgaron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz del cielo que decía: “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco”». (Mt 3, 16-17)

Padrenuestro
V.
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
R. Danos hoy
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.

Avemaría
V.
Dios te salve, María, 
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita Tú eres 
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 
R. Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

(Se repite diez veces).

Gloria
V.
Gloria al Padre, gloria al Hijo y gloria al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

(Se puede añadir una invocación).

Segundo misterio:
Las bodas de Caná

«En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino, y la madre de Jesús le dijo: —«No les queda vino.»  Jesús le contestó:  —«Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora.»  Su madre dijo a los sirvientes:  —«Haced lo que él diga.»  Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una.  Jesús les dijo:  —«Llenad las tinajas de agua.»  Y las llenaron hasta arriba.  Entonces les mandó:  —«Sacad ahora y llevádselo al mayordomo.»  Ellos se lo llevaron.  El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llamó al novio y le dijo:  —«Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora.»  Así, en Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria, y creció la fe de sus discípulos en él». (Jn 2, 1-11)

Padrenuestro
V.
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
R. Danos hoy
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.

Avemaría
V.
Dios te salve, María, 
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita Tú eres 
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 
R. Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

(Se repite diez veces).

Gloria
V.
Gloria al Padre, gloria al Hijo y gloria al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

(Se puede añadir una invocación).

Tercer misterio:
El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión

«Después que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía: “se ha cumplido el tiempo y está cerca el Reino de Dios; convertíos y creed en el Evangelio”». (Mc 1, 14-15)

Padrenuestro
V.
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
R. Danos hoy
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.

Avemaría
V.
Dios te salve, María, 
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita Tú eres 
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 
R. Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

(Se repite diez veces).

Gloria
V.
Gloria al Padre, gloria al Hijo y gloria al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

(Se puede añadir una invocación).

Cuarto misterio:
La Transfiguración del Señor en el monte Tabor

«Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro resplandecía como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz… Una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz desde la nube decía: “Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco, Escuchadlo”». (Mt 17, 1-5)

Padrenuestro
V.
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
R. Danos hoy
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.

Avemaría
V.
Dios te salve, María, 
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita Tú eres 
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 
R. Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

(Se repite diez veces).

Gloria
V.
Gloria al Padre, gloria al Hijo y gloria al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

(Se puede añadir una invocación).

Quinto misterio:
La Institución de la Eucaristía

«Mientras estaban comiendo, Jesús tomó pan, lo bendijo, lo partió y, dándoselo a sus discípulos, dijo: “Tomad, comed, esto es mi cuerpo”. Después tomó el cáliz, pronunció la acción de gracias y dijo: “bebed todos, porque esta es mi sangre de la alianza, derramada por muchos, para el perdón de los pecados». (Mt 26, 26-28)

Padrenuestro
V.
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
R. Danos hoy
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.

Avemaría
V.
Dios te salve, María, 
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita Tú eres 
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 
R. Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

(Se repite diez veces).

Gloria
V.
Gloria al Padre, gloria al Hijo y gloria al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

(Se puede añadir una invocación).

Letanías a la Santísima Virgen

V. Señor, ten piedad.
R. Señor, ten piedad.

V. Cristo, ten piedad.
R. Cristo, ten piedad.

V. Señor, ten piedad.
R. Señor, ten piedad.

V. Cristo, óyenos.
R. Cristo, óyenos.

V. Cristo, escúchanos.
R. Cristo, escúchanos.

V. Dios, Padre celestial,
R. Ten misericordia de nosotros
Dios, Hijo, Redentor del mundo,
Dios, Espíritu Santo,
Trinidad Santa, un solo Dios,

V. Santa María,
R. Ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios,
Santa Virgen de las Vírgenes,
Madre de Cristo,
Madre de la Iglesia,
Madre de la divina gracia,
Madre purísima,
Madre castísima,
Madre inmaculada,
Madre intacta
Madre incorrupta
Madre amable,
Madre admirable,
Madre del buen consejo,
Madre del Creador,
Madre del Salvador,
Madre de la Iglesia
Virgen prudentísima,
Virgen digna de veneración,
Virgen digna de alabanza,
Virgen poderosa,
Virgen acogedora
Virgen clemente,
Virgen fiel,
Ideal de Santidad
Trono de la sabiduría,
Causa de nuestra alegría,
Honor de los pueblos
Modelo de entrega a Dios
Rosa mística,
Fuerte como torre de David,
Hermosa como torre de marfil,
Casa de oro,
Arca de la Alianza,
Estrella de la mañana,
Puerta del cielo,
Salud de los enfermos,
Refugio de los pecadores,
Consoladora de los afligidos,
Auxilio de los cristianos,
Reina de los Ángeles,
Reina de los Patriarcas,
Reina de los Profetas,
Reina de los Apóstoles,
Reina de los Mártires,
Reina de los Vírgenes,
Reina de los Confesores de la fe,
Reina de todos los Santos,
Reina concebida sin pecado original,
Reina asunta al cielo en cuerpo y alma,
Reina del Santísimo Rosario,
Reina de la familia,
Reina de la paz,

V. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
R. Perdónanos, Señor.
V. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
R. Escúchanos, Señor.
V. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
R. Ten misericordia de nosotros.

V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Oración
V. Te rogamos nos concedas, Señor Dios nuestro,
gozar de continua salud de alma y cuerpo,
y por la gloriosa intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María,
vernos libres de las tristezas de la vida presente
y disfrutar de las alegrías eternas. Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.

Por las intenciones del Santo Padre

V. Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
R. Danos hoy
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.

V. Dios te salve, María, 
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita Tú eres 
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 
R. Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

V. Gloria al Padre, gloria al Hijo y gloria al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

V. Ave María purísima.
R. Sin pecado concebida.