MISTERIOS GLORIOSOS DEL SANTO ROSARIO

Miércoles y domingos

AUDIO

TEXTO

V. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.
R. Amén.

V. Dios mío, ven en mi auxilio:
R. Señor date prisa en socorrerme

V. Gloria al Padre, gloria al Hijo y gloria al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primer misterio:
La resurrección del Hijo de Dios

«El primer día de la semana, muy de mañana, fueron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado. Encontraron que la piedra había sido retirada del sepulcro, entraron, pero no encontraron el cuerpo del Señor Jesús. Mientras estaban desconcertadas por esto, se presentaron ante ellas dos hombres con vestiduras resplandecientes. Ellas, despavoridas, miraban al suelo, y ellos les dijeron: “¿Por qué buscáis ente los muertos al que está vivo? No está aquí, ¡ha resucitado!”». (Lc 24, 1-6)

Padrenuestro
V.
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
R. Danos hoy
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.

Avemaría
V.
Dios te salve, María, 
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita Tú eres 
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 
R. Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

(Se repite diez veces).

Gloria
V.
Gloria al Padre, gloria al Hijo y gloria al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

(Se puede añadir una invocación).

Segundo misterio:
La Ascensión del Señor Jesús a los Cielos

«Levantando Jesús las manos, los bendijo, y mientras los bendecía, se separó de ellos, y fue llevado al cielo. Ellos se postraron ante él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría. Y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios». (Lc 24, 50-53)

Padrenuestro
V.
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
R. Danos hoy
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.

Avemaría
V.
Dios te salve, María, 
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita Tú eres 
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 
R. Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

(Se repite diez veces).

Gloria
V.
Gloria al Padre, gloria al Hijo y gloria al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

(Se puede añadir una invocación).

Tercer misterio:
La venida del Espíritu Santo

«Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido, como de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas, como llamaradas de fuego, que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo, y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse». (Hch 2, 1-4)

Padrenuestro
V.
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
R. Danos hoy
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.

Avemaría
V.
Dios te salve, María, 
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita Tú eres 
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 
R. Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

(Se repite diez veces).

Gloria
V.
Gloria al Padre, gloria al Hijo y gloria al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

(Se puede añadir una invocación).

Cuarto misterio:
La Asunción de María a los Cielos en cuerpo y alma

«Me brota del corazón un poema bello… has amado la justicia y odiado la impiedad; por eso
el Señor, tu Dios, te ha ungido con aceite de júbilo entre todos tus compañeros… De pie a tu derecha está la Reina enjoyada con oro de Ofir. Escucha, Hija, mira: inclina el oído… prendado está el rey de tu belleza. Ya entra la Princesa, bellísima, vestida de perlas y brocado… Quiero hacer memorable tu nombre por generaciones y generaciones, y los pueblos te alabarán por los siglos de los siglos». (Sal 44, 2-18)

Padrenuestro
V.
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
R. Danos hoy
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.

Avemaría
V.
Dios te salve, María, 
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita Tú eres 
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 
R. Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

(Se repite diez veces).

Gloria
V.
Gloria al Padre, gloria al Hijo y gloria al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

(Se puede añadir una invocación).

Quinto misterio:
La coronación de María como Reina y Señora de todo lo creado

«Una gran señal apareció en el cielo: una mujer, vestida de sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza». (Ap 12, 1)

Padrenuestro
V.
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
R. Danos hoy
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.

Avemaría
V.
Dios te salve, María, 
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita Tú eres 
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 
R. Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

(Se repite diez veces).

Gloria
V.
Gloria al Padre, gloria al Hijo y gloria al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

(Se puede añadir una invocación).

Letanías a la Santísima Virgen

V. Señor, ten piedad.
R. Señor, ten piedad.

V. Cristo, ten piedad.
R. Cristo, ten piedad.

V. Señor, ten piedad.
R. Señor, ten piedad.

V. Cristo, óyenos.
R. Cristo, óyenos.

V. Cristo, escúchanos.
R. Cristo, escúchanos.

V. Dios, Padre celestial,
R. Ten misericordia de nosotros
Dios, Hijo, Redentor del mundo,
Dios, Espíritu Santo,
Trinidad Santa, un solo Dios,

V. Santa María,
R. Ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios,
Santa Virgen de las Vírgenes,
Madre de Cristo,
Madre de la Iglesia,
Madre de la divina gracia,
Madre purísima,
Madre castísima,
Madre inmaculada,
Madre intacta
Madre incorrupta
Madre amable,
Madre admirable,
Madre del buen consejo,
Madre del Creador,
Madre del Salvador,
Madre de la Iglesia
Virgen prudentísima,
Virgen digna de veneración,
Virgen digna de alabanza,
Virgen poderosa,
Virgen acogedora
Virgen clemente,
Virgen fiel,
Ideal de Santidad
Trono de la sabiduría,
Causa de nuestra alegría,
Honor de los pueblos
Modelo de entrega a Dios
Rosa mística,
Fuerte como torre de David,
Hermosa como torre de marfil,
Casa de oro,
Arca de la Alianza,
Estrella de la mañana,
Puerta del cielo,
Salud de los enfermos,
Refugio de los pecadores,
Consoladora de los afligidos,
Auxilio de los cristianos,
Reina de los Ángeles,
Reina de los Patriarcas,
Reina de los Profetas,
Reina de los Apóstoles,
Reina de los Mártires,
Reina de los Vírgenes,
Reina de los Confesores de la fe,
Reina de todos los Santos,
Reina concebida sin pecado original,
Reina asunta al cielo en cuerpo y alma,
Reina del Santísimo Rosario,
Reina de la familia,
Reina de la paz,

V. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
R. Perdónanos, Señor.
V. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
R. Escúchanos, Señor.
V. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
R. Ten misericordia de nosotros.

V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Oración
V. Te rogamos nos concedas, Señor Dios nuestro,
gozar de continua salud de alma y cuerpo,
y por la gloriosa intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María,
vernos libres de las tristezas de la vida presente
y disfrutar de las alegrías eternas. Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.

Por las intenciones del Santo Padre

V. Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
R. Danos hoy
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.

V. Dios te salve, María, 
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita Tú eres 
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 
R. Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

V. Gloria al Padre, gloria al Hijo y gloria al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

V. Ave María purísima.
R. Sin pecado concebida.