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Lecturas recomendadas: 17ª semana del tiempo ordinario

1. Lectura del Evangelio del domingo 26 de julio. Santos Joaquín y Ana, padres de la bienaventurada Virgen María.

San Mateo 13, 44-52

Vende todo lo que tiene y compra el campo

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:

«El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo.

El reino de los cielos se parece también a un comerciante de perlas finas, que al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra.

El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran.

Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.

¿Habéis entendido todo esto?».

Ellos le contestaron:

«Sí».

Él les dijo:

«Pues bien, un escriba que ese ha hecho discípulo del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando de su tesoro lo nuevo y lo antiguo».

Palabra del Señor.

2. Lectura de la Madre Trinidad

«Libres para caminar»

Frutos de Oración, tema  “La renuncia del acá es llenura del allá”  pp. 3-5

1.376. Dios desea dársete por exigencia de su amor; y si te entregas a buscarle, ante su contacto, todo lo que no sea Él necesitarás dejarlo, porque no se puede recibir divinidad y criaturas a un tiempo. (12-11-63)

1.377. Cuando por amor a Dios no quise nada y me escondí en su misterio, me encontré engolfada en la sapiental sabiduría del eterno Ser; allí aprendí, abismada en el Todo, aquella ciencia trascendente que, en Palabra de fuego, el Verbo va deletreando a los que, muertos a lo de acá, moran en los recónditos y eternos arcanos del seno de Dios. (18-12-60)

1.378. Ya sé qué quieres decirme al desprenderme de todo lo de acá, al introducirme en ti para hacerme apercibir tu divina Palabra: todo tu misterio infinito. (5-10-61)