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Lecturas preparación 4º Domingo de Adviento

1. Lectura del Evangelio del 4º Domingo de Adviento (24 Dic)

EVANGELIO
Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo

Lectura del santo Evangelio según San Lucas, Lc 1, 26-38  

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo:
«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».
Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo:
«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».
Y María dijo al ángel:
«¿Cómo será eso, pues no conozco varón?».
El ángel le contestó:
«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible».
María contestó:
«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel se retiró.
 

Palabra del Señor.

2. Lectura de la Madre Trinidad

Opúsculo 5. “Adviento de María“ , pp. 23-34

¡Adviento de María…! La Señora siente estremecerse en sus entrañas al Hijo de su virginal maternidad. Es el mismo Verbo de la Vida a quien Ella le está dando su carne y sangre, mediante las cuales se está formando ese cuerpo perfectísimo del Unigénito del Padre, Encarnado.

¡La Virgen, por obra del Espíritu Santo, se siente Madre y se sabe Virgen…!

¡Oh Adviento de María…! La Niña, hecha una por transformación con el Altísimo, le siente en sus entrañas…, le apercibe hondo en su seno… y experimenta que se acerca el momento de dar a luz a la Luz Encarnada.

Toda Ella, estremecida por el amor eterno del Espíritu Santo, vive hacia dentro en una intimidad ininterrumpida de amor, de adoración…