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Día del Seminario: la pandemia «nos está configurando en esta vocación a la que estamos llamados de acompañar a la gente que sufre»

La Iglesia celebra el próximo martes, 8 de diciembre, coincidiendo con la fiesta de la Inmaculada, el Día del Seminario, que se tuvo que posponer en marzo a causa del confinamiento. Los jóvenes que se están formando en el Seminario Conciliar de Madrid han editado un vídeo en el que dan razón de su vida. «Yo cuando entré en el seminario no sabía muy bien realmente qué era esto de ser sacerdote –reconoce uno–, pero a lo largo de estos años he podido descubrir un poco más quién soy yo, quién es Dios y qué es esto».

Para otro, el seminario es «aprender qué significa realmente seguir a Cristo» y descubrir que lo importante no es tanto lo que uno hace, sino «Quién te va acompañando». Jóvenes con sus dones y sus imperfecciones con los que Dios cuenta para darse a los demás, y que hacen una vida de familia en la que conocen «la fraternidad sacerdotal» y se preparan «para la llamada a la misión».

La vida en el seminario

Uno de ellos ha acudido además a TRECE para contar en el Informativo Diocesano cómo fue su llamada y cómo vive estos días. A Álvaro Fragua, de 23 años y seminarista de tercer curso, un retiro de Effetá le cambió la vida, tal y como le aseguró la amiga que lo invitó. Le sirvió para activar su vida de fe en un momento crucial: estaba estudiando Ingeniería Industrial, pero ni le llenaba la carrera ni «salir de fiesta» con los amigos, ni en definitiva «lo que había en el mundo». Notaba que en su vida faltaba algo y «poco a poco», en la oración, fue viendo que su camino era «entregarle la vida a Él».

Así que, cuando estaba en tercero de carrera comenzó con el entonces llamado curso introductorio, que era los sábados (ahora se llama propedéutico y se hace viviendo ya en comunidad). Su entrada en el seminario causó sorpresa entre algunos de sus amigos de la carrera –«¿vas a un seminario?, ¿de física nuclear?», le preguntaban– aunque otros supieron antes que nadie, incluso que él mismo, que sería sacerdote: «Me decían el cura, pero porque iba a Misa…», bromea.

La vida de Álvaro como seminarista está basada en la oración, «es la relación con el Señor la que da vida al resto de cosas», y también quiere que lo esté su vida de sacerdote. «Yo querría ser un sacerdote muy pegado al Señor y que lo transparente a los demás». Y aunque este es un período de formación y de, en parte, estar retirado del mundo, siempre «tienes algo que aportar a tus amistades» y también en «nuestra pastoral, que serían un poco nuestras prácticas», en la parroquia o en la acción social.

Uno de los pilares del seminario es la amistad entre todos los seminaristas. Con el coronavirus, esa relación es más estrecha si cabe porque han creado grupos burbuja, de modo que están más tiempo con menos gente. «Es una maravilla», aunque a veces, como en todas las casas, hay roces, pero «sabemos que en esos roces nos vamos mejorando unos a otros». Ahora, en estos momentos duros, «latimos con la diócesis»: la pandemia «nos está configurando en esta vocación a la que estamos llamados de acompañar a la gente que sufre».

Con los años, Álvaro se da cuenta de que tiene una felicidad que no es comparable a la que tenía antes. «Estamos accediendo a un nivel más de la realidad, que es con el Señor; ¡pero que se puede vivir en el mundo! –recuerda– yo es que no la vivía… Es una maravilla darte cuenta de que el Señor te va acercando a lo que Él quiere de ti, que es la máxima felicidad que puedes alcanzar». Por eso, anima a quienes tienen alguna inquietud a dos cosas: rezar, porque en el trato con el Señor es donde se descubre una vocación que se recibe «no como una pedrada que te cae, sino como algo muy bonito porque es una relación de amor y eso te quita muchos miedos», y dejarse acompañar por un sacerdote.

Pastores misioneros

Los seminaristas de Madrid, así como el rector, José Antonio Álvarez, los formadores y los directores espirituales del Seminario Conciliar, se prepararán para la celebración del Día del Seminario el próximo lunes, 7 de diciembre, con un retiro espiritual. Lo predicará Francisco Pérez, párroco de la Ascensión del Señor, en Carabanchel, y concluirá a las 19:00 horas con el canto del Akazistós, el himno litúrgico más antiguo en honor a la Virgen (s. XV).

El día 8 de diciembre por la mañana, coincidiendo con la solemnidad de la Inmaculada Concepción, patrona del seminario, los seminaristas visitarán diferentes parroquias de la diócesis para ofrecer su testimonio. Ya por la tarde, a las 18:30 horas, se celebrará una solemne Eucaristía en la capilla del seminario que estará presidida por el arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro. Acto seguido habrá un encuentro con el prelado en el salón de actos. Por precaución ante la situación sanitaria que estamos viviendo, las familias de los seminaristas no podrán asistir este año, pero la celebración se podrá seguir en directo por el canal de YouTube del Seminario Conciliar de Madrid.

La jornada de este 2020, que lleva por lema Pastores misioneros, es momento para rezar por las vocaciones sacerdotales y por los seminaristas. «Sin vosotros –asegura el rector del seminario–, nuestra vocación no sería posible, ni ahora en este tiempo de formación inicial, ni posteriormente como sacerdotes para vosotros y con vosotros». La Conferencia Episcopal, por su parte, en su reflexión para esta jornada destaca que «la Iglesia en España está empeñada con gozo en la tarea de la evangelización, en sintonía con las insistentes llamadas a vivir un tiempo de “conversión pastoral misionera” del Papa Francisco».

Así, la campaña vocacional de este año se vive en este contexto evangelizador y «recoge, sin agotarla, la identidad del sacerdocio ministerial». Pastores que lo son porque son discípulos, llamados, consagrados, enviados y misioneros, tanto aquellos «que hacen de su vida una obra de misericordia en regiones o situaciones tantas veces inhóspitas, alejadas o abandonadas incluso a riesgo de la propia vida», como dice el Papa Francisco, como los muchos santos sacerdotes «de la puerta de al lado».

Para rezar en esta jornada se pueden emplear los materiales elaborados por la Conferencia Episcopal Española:

Para colaborar en la formación de los seminaristas de Madrid se puede hacer un Bizum con el código 01369.

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Fuente: Infomadrid / B. Aragoneses